Como una alternativa a los platos de icopor y plásticos, que se demoran entre mil y 200 mil años en degradarse, estudiantes de ingeniería antioqueños, crearon platos de hoja de plátano, que se pueden almacenar durante o un año y después de usarlos se degradarían en cerca de 28 días.

 El proyecto aprovecha el material potencial de la producción platanera de Antioquia, en el que solo se aprovecha en un 30 % de la planta.

Estas plantas son utilizadas como recipiente para comida desde hace 5 mil años en India y Tailandia.

María José Giraldo Jaramillo, estudiante de Ingeniería Eléctrica, expone que eventualmente cada 15 días se recibirán 3.000 hojas de plátano de una plantación en Amagá, suroeste de Antioquia.

 

 

Resultado de imagen para Platos biodegradables

 

El proceso inicia seleccionando las hojas que estén en buenas condiciones; se lavan con agua; se les quita la nervadura y se cortan en láminas de 30 cm2. En seguida se desinfectan y se pegan con almidón de yuca a cartón biodegradable, para darle más rigidez al plato.

Por último pasan a secado en un horno; de ahí se prensan para darles la firmeza y rigidez necesaria; aquí se les agrega un conservante para que duren más tiempo almacenados, y se empacan.

Novedosos y más baratos

Los platos de hojas de plátano se venderían en paquetes de 35 unidades. Los cálculos aproximados del precio se hicieron por 775 pesos la unidad, más baratos que los platos desechables biodegradables del mercado, que cuestan entre 800 y 900 pesos.

Sin embargo, “como sería un producto novedoso y no tan económico como los platos plásticos, inicialmente no se pensaría ofrecerlos a las piñaterías sino a restaurantes vegetarianos o con concepto orgánico que quieran dar valor agregado al servir sus productos”, afirma la estudiante Giraldo.

Están hechas en fibra vegetal y cuando se descomponen se convierten en agua, CO2 y biomasa. Incluso pueden ser consumidos por los animales sin ningún tipo de riesgo.

El plástico es uno de los elementos más contaminantes y las bolsas plásticas (tan comunes en muchos de nuestros comportamientos cotidianos) siguen siendo un gran problema. De ahí que en muchos países se implementen regulaciones para su uso.

Resultado de imagen para bolsas biodegradables con agua

 

Según Mette Wilkie, directora de implementación de política ambiental del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), “cada año, hay entre 10 y 20 millones de toneladas de residuos plásticos (en los océanos), que constituyen una gran amenaza para la vida marina”. Además, se calcula que el costo económico anual de estos residuos llega a los 13.000 millones de dólares.

 Como propuesta a esta problemática la empresa indonesia Avani Eco Bags presentó una ingeniosa solución.  Se trata de unas bolsas hechas con fibras vegetales de yuca y resina natural. Sirven como abono, son biodegradables y no son tóxicas. Además, se descomponen en cuestión de meses pero si se sumergen en agua caliente a más de 80 grados centígrados, se disuelven rápidamente, convirtiéndose de manera natural en C02, agua y biomasa.

Incluso los insectos y otros animales terrestres y acuáticos pueden alimentarse de las bolsas sin correr ningún tipo de riesgo. Otras bolsas biodegradables solo se descomponen gracias a un compostaje industrial, mientras que estas no necesitan un tratamiento especial.

 

Resultado de imagen para bolsas biodegradables con agua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© 2018 Faraday News es un proyecto de Divulgación de Ciencia apoyado por la Secretaría de Desarrollo Económico de Tlaxcala y CONACYT.