Crianza de animales en la cultura maya

Desde tiempos remotos las distintas culturas alrededor del mundo criaron animales para alimentación, comercialización, domesticación, usos cotidianos y ceremoniales. Se desconocían muchos aspectos de esta crianza por parte de algunas culturas mesoamericanas como la maya, pero hace un par de días un grupo de arqueólogos dio un paso adelante gracias al análisis isotópico de materiales óseos que revelaron que animales como perros y ciervos, y guajolotes, se criaban en la región de Ceibal en Guatemala, para comercio y consumo humano. Un isótopo es un átomo que tiene igual número de protones pero diferente número de neutrones. En la naturaleza existen muchos isótopos estables que constituyen parte de los seres vivos y en arqueología se emplean para datar pruebas de origen, paleodietas y paleoclimatología, por ejemplo.
 
Ashley E. Sharpe, arqueóloga del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales y titular de este estudio, señala en su reporte oficial publicado en la revista Proceedings of the NationalAcademy of Sciences (PNAS), que el análisis de isótopos de carbono, nitrógeno y oxígeno en restos de estos seres vivos, muestra que los animales se domesticaban para comercio, consumo humano y para eventos ceremoniales. Esta conclusión surge a partir de la diferencia isotópica detectada en las muestras. Los animales que servían para consumo humano y rituales ceremoniales eran alimentados con maíz. Este cereal es rico en isótopos estables de carbono (δ13C) y nitrógeno (δ13N), que se encontraron adheridos a los restos dentales de perros y picos de guajolotes. Por otra parte, los restos óseos de perros ricos en nitrógeno (δ15N) demuestran que algunos de ellos se usaban para cazar. El δ15N es un rastreador de proteínas; cuando su presencia es mayor la dieta es rica en carne y cuando es menor el régimen alimenticio es pobre en estos nutrientes. Los huesos de perros empleados para consumo y actos ceremoniales son ricos en δ15N, mientras que los de cacería poseen bajas cantidades de esas trazas. Asimismo, se analizaron isótopos de estroncio (87Sr/86Sr) y oxígeno (δ18O) para evaluar la comercialización de perros, ciervos, guajolotes y tapires desde la zona alta de Ceibal a otros lugares distantes. Las proporciones de isótopos de estroncio en huesos y dientes de animales, reflejan los valores en la geología local de una zona geográfica alta y de una baja. Es decir, los animales fueron transportados desde los altos de Ceibal a las planicies. Te recomiendo leer “¿Cómo se forman los elementos químicos?” en cienciorama.unam.mx-
 
Con esta evidencia, que data del periodo Clásico (250-900), se demuestra que el manejo de animales fue una actividad muy intensa en la región maya de Guatemala y Belice en aquel entonces. El grupo de científicos sugiere que aún se necesitan más estudios de isótopos para distinguir a los animales criados en cautiverio de los silvestres, pues los datos pueden dar más pistas sobre esta cultura. Las interacciones humano-animal identificadas en este estudio demuestran la necesidad de más investigaciones multiisotópicas en el área maya, ya que parece que el comercio y el manejo de animales vivos pueden haber jugado un papel importante en el desarrollo social y en la evolución de esta cultura. 
Referencias
 
Ashley E. Sharpe, Kitty F. Emery, TakeshiInomata, Daniela Triadan, George D. Kamenov and John Krigbaum «Earliestisotopicevidence in the Maya regionfor animal management and long-distancetrade at thesite of Ceibal, Guatemala» PNAS March 19, 2018. 201713880; March 19, 2018. https://doi.org/10.1073/pnas.1713880115
 
Imagen: Izquierda. Mapa de la ubicación de la zona de estudio. Cortesía de Ashley E. Sharpe en PNAS. Derecha. Zona arqueológica de Ceibal en Guatemala.
 
Crédito: Fotografía de Niali Corbet en flickr.com
Rate this item
(0 votes)
Last modified on Miércoles, 28 Marzo 2018 20:50

Leave a comment

Make sure you enter all the required information, indicated by an asterisk (*). HTML code is not allowed.

© 2018 Faraday News es un proyecto de Divulgación de Ciencia apoyado por la Secretaría de Desarrollo Económico de Tlaxcala y CONACYT.